Esta tarde, apenas abrí la puerta del apartamento, vi un llamativo sobre azul en el piso, sin ninguna dirección ni nombre visible. La curiosidad mata al gato, o en este caso logra que el tarado le preste atención al contenido de la carta; estaba escrita con una letra que se quedaba a medio camino entre estar bien escrita y ser un completo garabato, pero gracias a dios por lo menos la letra se podía entender. Lo que vi en ella me provoco cierto impacto, entre lo sensible y lo risible, entre lo incomodo y lo irónico, pero lo que mas me sorprendió fue su manera tan directa de ver las cosas, sin duda esta carta pertenecía a un verdadero indeseable; esas personas con las que nos encontramos día a día, en la universidad, en el mercado o en la calle y provocan que pasemos el resto del día de mal humor.
Definitivamente los indeseables son las personas que mas reacciones blanco-negro provocan entre el resto de los mortales (a ellos solo se les puede querer o amar, nunca existe un punto gris para ellos) Creo que vale la pena mostrar su carta…total, creo que muchos se podrán ver reflejado en el, o solamente tendrán material suficiente para terminar de condenarlo a la oscuridad de la indiferencia.
“Primero que todo, saludos a tu persona. Seguro te preguntaras quien se atreve a escribirte. No me conoces, o intentas olvidar que me conoces, pero eso a mi no me importa. Últimamente mi figura es atacada constantemente por la opinión publica…aquellas personas que se creen con la potestad de opinar sobre la vida de los demás y dar clases de moralismo y buenas costumbres a las personas. Opinadores de oficio que se encargan de destruir (más que opinar) sobre todo y todos. A ellos les puedo decir que, al igual que todo ser viviente, en algún momento fui un niño con las mismas ilusiones y necesidades que la edad nos permite tener. Que mi adolescencia no fue nada fácil pero que también me vacilo cada buena oportunidad que me da la vida.
Ciertamente, en la actualidad, no soy nada fácil de tratar. Y esta es una de las cosas que me critican, mi frialdad hacia los demás, situación que llega a ser insoportable por muchos. Debo decirle dos cosas; la primera, las situaciones vividas a lo largo de mi vida han vuelto un pasticho (en estado de descomposición) a mi carácter; sin duda que la señora me ha dado unos cuantos golpes duros en el trayecto (en los últimos días estamos peleando un nuevo round, del cual espero no salir mal parado). Creo que a algunos le toca madurar mas rápido que a otros, y cuando maduras, la vida deja de ser tan “feliz” y llena de “sentimientos” como la que poseíamos cuando éramos unos mocosos insolentes. La segunda; estimada persona “normal”, es que nunca debes juzgar a un indeseable, pues puede ser precisamente una de estas personas las que termine dando su mano para que no caigas, la que te escuche cuando tengas un drama existencial encima o simplemente necesites de alguien que te saque una sonrisa en esos días en que todo esta tan malo, que hasta los perros te rechazan y los gatos te huyen.
También quiero aprovechar este momento para dar un poco de autocritica a mi persona. Tengo la muy mala costumbre de ser tan sincero, que me vuelvo un francotirador dispuesto a matar cada ilusión o realidad de mis semejantes. Mi frialdad, tan buena para algunas cosas, resulta fatídica para otras, espantando a muchos de mi alrededor y hiriendo a los pocos que se quedan cerca (verdaderos valientes que merecen el mas alto reconocimiento de mi persona). Mis acciones o pensamientos llevan a muchos a desilusionarse de mí, acusarme de cobarde o simplemente dar la vuelta y caminar en vía contraria a la mía. Prometo (y por eso te escribo a ti, para que seas testigo de lo que dicen estas letras) que en algún momento dejare de ser tan hiriente, de mostrar un poco mas de afecto y dejare la cobardía de lado, para no tenerle tanto miedo a lo bueno. Pero también te digo una cosa...no creas que cambiare totalmente, porque los indeseables tienen ciertas cicatrices que ni el mejor maquillaje logra tapar”
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