Cuentos y palabras de la vida diaria. Lugar donde la ironia, la ilusion y lo bizarro se dan la mano
viernes, 25 de noviembre de 2011
La Visita (Primer corto)
jueves, 24 de noviembre de 2011
Sonrisas
Existen de diferentes formas, irónicas,
maliciosas, desdeñosas, forzadas, lastimeras, llenas de dolor o de alegría,
algunas muestran el amor en todo su esplendor, otras, llegan a ser
inexpresivas, y sin embargo, son sonrisas aun.
Nacemos y al rato podemos reír, crecemos entre risas y juegos. Tan vital
es la sonrisa como la comida y la bebida en nuestra niñez. En la adolescencia,
las risas traviesas, enamoradas y picaronas, son el pan nuestro de cada día, y
todas, absolutamente todas, son correspondidas.
A medida que crecemos, esta se
vuelve más enigmática aun. Sonreímos por cortesía, por hipocresía o para llenar
formularios sociales. Le sonreímos al amor correspondido, y al que no lo es también.
Al segundo, le sonreímos levemente, nunca tan descarado, nos podemos ahogar en
nuestra propia “risa”. Como no es correspondido, la sonrisa de amor se ahoga en
el camino del pensamiento a la acción, y sin embargo, por dentro, sonreímos seguros
de que, al menos una buena intención acaba de nacer.
Como aun no paso en la vida real
de este punto, no tengo ni la menor licencia para seguir hablando de sonrisas.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Un Pequeño Espacio dedicado a Don Mario
Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar conmigo
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los mios
no alerte a sus fusiles
ni piense que delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense que flojera
igual puede contar
conmigo
Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
Es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo
Mario Benedetti (Hagamos un trato)
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Siete Pecados
Sentada en su cama, de frente a la ventana,
viendo la luz de la tarde que impacta en su rostro, pensando y no pensando a la
misma vez. De rasgos finos, hermosas facciones, pero oscurecidas por una
enfermedad, ese tipo de males que primero devoran el animo, después el cuerpo,
y de ultimo el alma, quitando cada segundo de vida.
Sumergida en pensamientos vanos y de poca
importancia, de repente siente un leve ruido. No sabe si fue una jugada de su imaginación
o si es real. Se levanta y sale de su cuarto. Sus pies ya no responden como
antes, su caminar es torpe y poco delicado. Deduce q el ruido proviene de la
cocina, así que camina hacia ella...una leve luz que proviene de la nevera, una
luz amarillenta que dibuja en la pared una figura grotesca. Una sombra
proyectada débilmente por la poca luz reinante mostraba a la misma devorando
todo lo que conseguía en la nevera, restos de comida y liquido manchaban el
limpio piso de la cocina.
Corrió como se lo permitieron sus pies, pero un
grito, y después otro, y después otro más, la obligaron a detenerse en seco
ante la habitación para la visita. Cada grito estaba envuelto con la ira mas
poderosa que puede emitir el alma de una persona; se asomo en el pequeño espacio
abierto entre la puerta y el marco de la misma…y lo que vio la altero mucho
mas. Una figura femenina, con las ropas desarregladas, gritaba y caminaba por
toda la habitación; se acercaba a las paredes y su histeria aumentaba a niveles
impresionantes…con sus uñas rompía el tapiz que cubría la pared, dejando una
estela fina de sangre y piel.
Impactado por esta imagen, camino hacia el salón,
desesperada, quería llamar a alguien, algún vecino o amigo, alguien que la
pudiera ayudar, marco desesperadamente y espero el tono que le indicara que la
llamada estaba en curso; pero no fue precisamente el tono lo que escucho. Una
voz, entre mecanizada y con eco, le indicaba que ni su preocupación ni sus lágrimas
lograrían moverlo de su sitio, estaba cansado, sin ganas, fastidiado de sus
lloriqueos, de su enfermedad…de ella toda, si algo sentía por ella, ese
sentimiento era el de pereza.
Colgó nerviosamente, y se alejo del teléfono como
si este fuera un animal extremadamente peligroso. Estaba nerviosa, se sentía atrapada,
cerro los ojos y intentaba calmarse a si misma, sin darse cuenta que otro espectáculo
grotesco estaba sucediendo en ese momento. Una chica, muy joven, estaba parada
en la entrada del pasillo, daba un aspecto grotesco a la situación. Maquillada exageradamente,
dándole el aspecto de un payaso de circo de mala muerte, con ropas que no
combinaban entre si, con el color pintado de diferentes maneras, solo atinaba a
decir; “quiero ser como ella, como la otra, como fulana…..Quiero ser como ella,
como la otra, como fulana”.
Cuando escucho este ligero gemido,
inmediatamente abrió los ojos de par en par, pero ya el espectro no estaba. Una
risa paranoica se dibujo en su cara y camino hasta su cuarto, su mente
trabajaba a mil por hora; a pesar de su estado físico, un ligero vigor la hacia
mas rápida, mas precisa….mas violenta. Sin previo aviso, rompió a gritar a todo
pulmón, para que todos y nada a la vez la escuchara; “Maldita sea, lo que
faltaba, delirios…ahora la tullida sufre de delirios”, sus palabras estaban
cada vez mas cargadas de soberbia y arrogancia; “Yo, dueña de todo, dueña de mi
destino, mejor que todos, mejor que toda la escoria que siempre conocí, la que
siempre fue superior a toda esta mierda de sociedad, ahora jodida por una
simple enfermedad. Maldita sea!!!”
“Poder y dinero, no soñaba con mas nada, solo
eso. Poder para joder y dinero para seguir jodiendo, ese era mi sueño. Mientras
mas dinero, mas poder, y mientras mas poder, mejor vida. Solo eso quería, una
puta mejor vida”; sus palabras arrastraban odio y decepción.
Se sentó al filo de su cama, y sintió el frio
de un nuevo delirio, de una nueva imaginación. Ahí, parada en la puerta, una
figura femenina a medio cuerpo, tapada por la oscuridad, solo permitía ver unas
piernas hermosas, blancas como la muerte, pero hermosas, un largo vestido rojo pasión
y una cabellera negra que bañaba toda su cara. Con un andar sensual y capaz de
levantar las pasiones mas bajas de cualquier persona, se encamino hasta donde
estaba la otra, y se sentó a su lado. Un leve olor a jazmín invadió el cuarto,
mientras la sensual mujer se inclino hacia la moribunda. Sus labios rojos se
acercaron a la mejilla de la segunda, dándole un delicado beso, mientras posaba
en sus manos una rosa roja. Desapareció como el viento, mientras la otra, de
repente, entendió todo lo que estaba pasando.
Su lucha toda la vida por mantener una figura
esbelta y su contradictoriamente su afición a la comida; doctores, cirujanos, bisturís,
comida y bebidas, conformaban un circulo vicioso en ella. Su fuerte carácter,
su don para maltratar a las personas que más la querían, sus gritos, sus
golpes, sus amenazas, su mejor marca de fábrica.
El fastidio que le provocaba todo, la ladilla,
la indiferencia, la flojera, el sueño eterno, la pereza como filosofía de vida.
Siempre quiso ser como las mas bellas, quería su maquillaje, su ropa, sus
rostros, sus cuerpos, sus almas, su todo. Envidiaba cada partícula de ella,
hasta la más mínima. Soberbia o ella, ella o soberbia, casi una misma, una
complementaba a la otra, una unión no tan bonita.
Avaricia o el arte de siempre querer más. Ella era
la mejor alumna de la avaricia, aprendió todas sus técnicas, y logro el diploma
como la mas destacada de esta área. La Lujuria; “Que me conozcan como una
perra, pero que me conozcan” solía decir a todos sus amigos íntimos, hombres y
orgasmos iban y venían, fluidos corporales inundaban su día a día, o noche a
noche. Su vida sexual le dejo un regalo, una enfermedad que devora el animo, después
el cuerpo, y después el alma.
Se acostó en su cama, mientras sus ojos se iban
apagando, con una mueca propia de las personas que saben que, más que acabar,
ahora es que empieza el sufrimiento.
PD: No es mi cuento, mucho menos mi idea, solo lo tome prestado ya que la idea me llamo altamente la atención Todo el crédito para los verdaderos dueños.
viernes, 11 de noviembre de 2011
La Visita
Se encuentra solo en su casa, en la oscuridad mas penetrante posible, cortinas bajas, ventanas cerradas, ningún espectro de luz puede entrar en el lugar; solo lo ilumina una lampara fluorescente que acentúa lo tétrico del lugar. esta desesperado, escribe, corre, siente que se acerca, vuelve a escribir, sus ropas están desgarradas, en su camisa, manchas de colores que se entremezclan con su propia sangre y sudor, denota que ha estado así por días. su rostro esta lleno de pintura, lo que le daría un tono cómico, pero su rostro, demacrado y ojeroso hace saber que lleva días sin poder dormir.
se escucha un violento ruido de puerta cerrandose, lo que hace que voltee a todos lados, su paranoia crece a medida que pasan los segundos. se acerca a la pared mas cercana, mancha sus dedos en pintura y escribe: “ya llego, viene por mi”; terminando esta pequeña frase, un silbido capaz de espantar hasta al mas valiente, hace que voltee hacia el sillón.
Ahí esta, de espaldas, sentado en el sillón, su figura denota una gran tranquilidad, pasmosa por momentos, entre la oscuridad se puede notar que su contextura es gruesa, sin llegar a lo grotesco, el cabello elegantemente enmarañado y de un color negro profundo. el se le queda viendo a esta figura, que a pesar de parecer muy humano, transmitía una fuerza sobrenatural.-!Que quieres de mi!, que carajo haces aquí-. grita el, tratando de mostrar seguridad en cada palabra, pero un leve quiebre en la misma demuestra que esta terriblemente nervioso.
El hombre se levanta, mientras emite una leve carcajada que muestra que esta disfrutando el momento, que esta disfrutando con el desespero del otro, se alimenta de su miedo y se hace mas fuerte.-Histeria, histeria por todos lados. Tu sabes quien soy, cual es mi mision y cual es tu destino-.
-No tengo la menor idea de lo que hablas, yo no he hecho nada, dejame en paz!!!, Además, tu eres solo un producto de la imaginacion, un mal sueño, un producto del cansancio y mi mal estado-No termino de decir esto cuando la figura del hombre estaba detrás de el, y de una manera sutil y burlona se le acerco al oído y le dijo;- Todos dicen lo mismo,!yo no hice nada, yo no hice nada, todo es mentira!; pobres infelices que viven causando mal a diestra y siniestra y luego, cuando tienen que arreglar cuentas conmigo, piensas que me pueden burlar facilmente-.Mientras el hablaba, el otro percibía el olor que su cuerpo despedia, un olor entre rosas, lirios y tierra mojada. El recordaba haber sentido ese olor antes, pero no recordaba donde.
Volteo bruscamente, pero la figura ya no estaba. miro a todos los rincones, buscaba, gritaba, se desesperaba. Algunas lágrimas de impotencia aparecían en su rostro, hasta que cayó arrodillado en medio del salón. En ese momento, un siseo lo saca de su estado; ahí estaba, de frente, ahora le podía ver la cara. No aparentaba ser muy mayor que el, pero la palidez casi mortuoria le daba un aire de maldad poco reconocible, sus ojos vacíos, sin expresión, mostraban que hace mucho tiempo que no sentía nada por los demás, y una sonrisa burlona que extrañamente nunca desaparecía de su cara, demostrando su superioridad ante el otro.
-Estas desesperado, lo cual no me sorprende, lo único que me sorprende son tus lágrimas, tu, hombre de hierro, invencible, el paladin de la rudeza-. mientras hablaba, la figura caminaba en círculos por todo el salón, hasta que su vista se detuvo en tres grandes papeles escritos en color rojo.
-Justicia, Dignidad, Amor,¿Quien escribió esto?,¿Tu?. De ser así, me sorprendería que conocieras el significado de esas palabras-. Mientras profería estas palabras, rompía una a una las laminas, mientras el otro, arrodillado en el piso, solo atinaba a balbucear cosas incoherentes.
-Justicia; nunca la conociste, te convertiste de un hombre de leyes en un hombre sin ley, quien por unas pocas monedas dejabas en libertad a cualquier asesino-. El otro seguia tirado en el piso cada vez mas apesadumbrado y jadeando fuertemente.-Dignidad, nunca la tuviste, nunca te incomodo ver las lágrimas de los demás cuando provocabas daños irreparables-.
De repente el otro se para y corre hacia la figura, pero cuando reacciona, esta ya no estaba. se encontraba frente a la pared llena de espejos, y una brisa que calaba en los huesos lo sobresalto.- El Amor, una palabra sin sentido para ti. La hiciste sufrir, la engañaste, le pegaste, no le diste su lugar. Creeme, he visto peores que tu, pero tu alma apesta lo bastante como para quererte llevar. Pero trabajo es trabajo.-
Escucho atentamente la ultima frase, y recordó nuevamente el olor que sintió la primera vez. Rosas, lirios, flores para difuntos, tierra mojada o recién removida, mayormente en los cementerios. Lo volvió a ver y otra vez estaba riendo, con la convicción de que ya sabia quien era. Un leve murmullo de “no quiero irme aun”, logro que el otro se moviera.
-Todos tienen una meta en común durante su existencia; burlarse de mi. De una u otra forma todos buscan una forma de escapar, nunca se ha salvado ninguno. Reyes, reinas, dictadores, presidentes, niños, mujeres, hombres, mendigos, pobres diablos, todos. Y creeme, no seras tu el primero que se le escapara a la muerte.-
La resignacion lleno cada rincón de su alma, mientras la figura le extendía su mano, para sumergirlo en la oscuridad, esa oscuridad que acaba con todo lo malo....con todo lo bueno
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