Cuentos y palabras de la vida diaria. Lugar donde la ironia, la ilusion y lo bizarro se dan la mano

viernes, 23 de septiembre de 2011

23 de Septiembre

8:00 PM: Las luces del lugar, aunque dan una potente iluminación a la habitación, no dejan de ser sumamente tétricas, sobre todo por el momento. En la camilla descansaba el cuerpo, torso desnudo, pantalón desarreglado, camisa totalmente desgarrada por el esfuerzo de los paramédicos de mantenerlo con vida. Su rostro, ya sin vida, muestra una mueca que se quedo en el camino del dolor físico y el lamento por no despedirse de sus familiares en este nuevo viaje. Mis labios no dudaron en besar su frente; un beso de despedida, un beso de buenas noches…noches eternas.
4:45 PM: La puerta del apartamento esta abierta, y las luces totalmente apagadas. La duda y la precaución son los sentimientos que me acompañan al entrar a casa. Nadie responde a mis llamados, ni una nota en la mesa, nada. Intento prender las luces, pero no funcionan…el primer gran apagón de este país tragicómico realizo acto de presencia. El uniforme del liceo me da calor, me decido cambiar mientras intento imaginar que demonios esta pasando.
12:00 PM: La calle esta abarrotada de gente; típico de los viernes, típico de vivir en un lugar donde quedan muchos locales comerciales cerca. Maldigo mi mala memoria, pues fue la culpable de que dejara mi cartera con mi identificación en la casa; el resultado, tener que caminar de regreso para buscarla. El auto estaba en todo el frente del edificio, ahí estaban los viejos, despidiéndose para cada quien asumir ciertos compromisos. Llego a tiempo antes de que el auto arranque, y toco la ventanilla; el viejo la baja y me saluda. Las mismas preguntas de rutina, lastima que el físico no era el mismo. La enfermedad fue consumiendo su humanidad paso a paso, día a día. Su voz, potente en algún momento, se mostraba frágil cada día más. Me despido de el con un beso en la frente, acto que es respondido con una amplia y sincera sonrisa.
23 de septiembre (En la actualidad): sentado frente a la portátil, me pregunto, o más que preguntarme, pasa por mi mente la loca idea de regresar en el tiempo, al igual que mi escrito. Después de un rato, me doy cuenta que no. La historia ya esta escrita, y no se puede borrar ni modificar..Solo quedan los recuerdos, tanto buenos como malos.
24 de septiembre (2005): El ruido sordo de las paladas de tierra cayendo sobre la urna es realmente escalofriante. Creo que soñare durante mucho tiempo con este momento. El cura dice cosas que no entiendo, veo ojos llorosos por todos lados, llanto desconsolado de algunas mujeres. Algunas gotas caen del cielo y se confunden con las lágrimas que empiezan a brotar. En un mismo día me toco sentir el dulce beso de la vida, pero también el amargo y frio beso de la muerte, el que solo significa una despedida. Camino entre cruces y lapidas, con el presentimiento de que hoy, un pedazo de mi se quedo para siempre en este lugar.

martes, 20 de septiembre de 2011

Walid y los Halcones de la Paz

Mañanas resplandecientes, crepúsculos épicos y noches repletas de estrellas protegían a la pequeña aldea. Los niños corrían de un lado a otro, las mujeres se dedicaban al oficio de la casa y los hombres se dispersaban entre la agricultura, los pequeños comercios y la eterna “bendición” de explotar el excremento del diablo, pues después de todo, era el que permitía cierto bienestar no solo en la aldea, también lo permitía en las aldeas vecinas.
Walid vivía en la aldea desde su nacimiento. Treinta años viviendo el mismo sitio, con la misma gente y costumbres. Siempre el control había sido controlado por un solo hombre, el único capaz de unir a todas las aldeas en una sola, el que elimino a una odiosa y represiva monarquía que mandaba en un sitio donde nadie podía mandar. Pero el poder todo lo corrompe, y este hombre, salvador en un principio, se convirtió en dictador al pasar el tiempo. Confundió el bienestar con control total, le dio a su pueblo todo lo material, pero se olvido de algo esencial, la libertad de sus compatriotas en todas las formas aceptadas socialmente.
Walid, como todos los demás, exigían cambios a su máximo líder, y como este parecía no escuchar, la tentación apareció. Los Halcones de la Paz le prometieron la panacea de la libertad en todos los sentidos, ellos los protegerían, cambiarían toda la estructura y todo seria mejor de lo que era en esos momentos. Ellos anunciaban el cambio, la paz, el progreso….la libertad, la añorada y siempre deseada libertad.
Seis meses han transcurrido desde que Walid y los demás aceptaron la oferta de los halcones; y desde ese día, el cielo no deja de escupir fuego. Los halcones disparan en nombre de la paz, destruyen en nombre de la paz, masacran en nombre de la paz. Los niños ya no corren, lloran, las mujeres ya no trabajan en la casa, se encuentran en los cementerios o hospitales, los hombres ya no trabajan, están muertos o inválidos de por vida en su casa. Walid ya no trabaja, ya que una bomba de la libertad a caído cerca de el…..ya no escucha, la explosión lo dejo sordo, ya no siente sus pies, seguramente se separaron de su cuerpo con el impacto, solo ve sangre en sus manos.
Una lágrima brota de sus ojos, en señal de despedida, pues la última lágrima pareciera llevarse consigo la vida de Walid. Ya no hay máximo líder, ya no hay libertad, ya no hay vida, ya no hay mas Walid, los Halcones cumplieron su trato, trajeron la paz, pero la paz que solo ellos saben imponer muy bien…..La paz de los sepulcros.  

lunes, 19 de septiembre de 2011

Paraíso

Todos, ateos (aunque lo nieguen) , pragmáticos, católicos, cristianos, judíos o cualquier otra especie sueña con su llegada al Jardín del Edén. Aaru, la tierra de Osiris, el paraíso para los egipcios, El Elysion para los griegos, el Valhalla para los nórdicos y el Edén para los católicos…todos tienen un nombre diferente, pero representan lo mismo, el lugar donde descansara el alma de los buenos y puros, sin ninguna amargura, sin ninguna preocupación, en total felicidad, el mejor descanso eterno posible.
Pero yo no siento ninguna simpatía por estos lugares llenos de seres celestiales mostrando sus genitales como bienvenida o a “santos” regando bendiciones eternas por todos lados, para mí el paraíso perfecto mostraría otra cosa. Para mi el paraíso significaría el lugar donde se corregirían todos los errores cometidos (seamos sinceros, todos cometemos errores, hasta los mas “santos”). Un lugar en donde podamos vivir de nuevo los buenos momentos, en donde las sonrisas de los padres sean eternas, en donde el dolor de una decepción no exista, que las lagrimas que provocamos en nuestros semejantes puedan ser recogidas.
Un lugar donde no exista el miedo al otro, el miedo a que nos dañen, el miedo a decir lo que sentimos, el miedo a acercarnos a esa persona y comentarle lo mucho que la queremos. Un lugar donde sanemos nuestras heridas física y emocionales, un lugar donde todo lo vivido sea mejorado por nosotros mismos.
Eso si seria el paraíso.