8:00 PM: Las luces del lugar, aunque dan una potente iluminación a la habitación, no dejan de ser sumamente tétricas, sobre todo por el momento. En la camilla descansaba el cuerpo, torso desnudo, pantalón desarreglado, camisa totalmente desgarrada por el esfuerzo de los paramédicos de mantenerlo con vida. Su rostro, ya sin vida, muestra una mueca que se quedo en el camino del dolor físico y el lamento por no despedirse de sus familiares en este nuevo viaje. Mis labios no dudaron en besar su frente; un beso de despedida, un beso de buenas noches…noches eternas.
4:45 PM: La puerta del apartamento esta abierta, y las luces totalmente apagadas. La duda y la precaución son los sentimientos que me acompañan al entrar a casa. Nadie responde a mis llamados, ni una nota en la mesa, nada. Intento prender las luces, pero no funcionan…el primer gran apagón de este país tragicómico realizo acto de presencia. El uniforme del liceo me da calor, me decido cambiar mientras intento imaginar que demonios esta pasando.
12:00 PM: La calle esta abarrotada de gente; típico de los viernes, típico de vivir en un lugar donde quedan muchos locales comerciales cerca. Maldigo mi mala memoria, pues fue la culpable de que dejara mi cartera con mi identificación en la casa; el resultado, tener que caminar de regreso para buscarla. El auto estaba en todo el frente del edificio, ahí estaban los viejos, despidiéndose para cada quien asumir ciertos compromisos. Llego a tiempo antes de que el auto arranque, y toco la ventanilla; el viejo la baja y me saluda. Las mismas preguntas de rutina, lastima que el físico no era el mismo. La enfermedad fue consumiendo su humanidad paso a paso, día a día. Su voz, potente en algún momento, se mostraba frágil cada día más. Me despido de el con un beso en la frente, acto que es respondido con una amplia y sincera sonrisa.
23 de septiembre (En la actualidad): sentado frente a la portátil, me pregunto, o más que preguntarme, pasa por mi mente la loca idea de regresar en el tiempo, al igual que mi escrito. Después de un rato, me doy cuenta que no. La historia ya esta escrita, y no se puede borrar ni modificar..Solo quedan los recuerdos, tanto buenos como malos.
24 de septiembre (2005): El ruido sordo de las paladas de tierra cayendo sobre la urna es realmente escalofriante. Creo que soñare durante mucho tiempo con este momento. El cura dice cosas que no entiendo, veo ojos llorosos por todos lados, llanto desconsolado de algunas mujeres. Algunas gotas caen del cielo y se confunden con las lágrimas que empiezan a brotar. En un mismo día me toco sentir el dulce beso de la vida, pero también el amargo y frio beso de la muerte, el que solo significa una despedida. Camino entre cruces y lapidas, con el presentimiento de que hoy, un pedazo de mi se quedo para siempre en este lugar.