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martes, 20 de septiembre de 2011

Walid y los Halcones de la Paz

Mañanas resplandecientes, crepúsculos épicos y noches repletas de estrellas protegían a la pequeña aldea. Los niños corrían de un lado a otro, las mujeres se dedicaban al oficio de la casa y los hombres se dispersaban entre la agricultura, los pequeños comercios y la eterna “bendición” de explotar el excremento del diablo, pues después de todo, era el que permitía cierto bienestar no solo en la aldea, también lo permitía en las aldeas vecinas.
Walid vivía en la aldea desde su nacimiento. Treinta años viviendo el mismo sitio, con la misma gente y costumbres. Siempre el control había sido controlado por un solo hombre, el único capaz de unir a todas las aldeas en una sola, el que elimino a una odiosa y represiva monarquía que mandaba en un sitio donde nadie podía mandar. Pero el poder todo lo corrompe, y este hombre, salvador en un principio, se convirtió en dictador al pasar el tiempo. Confundió el bienestar con control total, le dio a su pueblo todo lo material, pero se olvido de algo esencial, la libertad de sus compatriotas en todas las formas aceptadas socialmente.
Walid, como todos los demás, exigían cambios a su máximo líder, y como este parecía no escuchar, la tentación apareció. Los Halcones de la Paz le prometieron la panacea de la libertad en todos los sentidos, ellos los protegerían, cambiarían toda la estructura y todo seria mejor de lo que era en esos momentos. Ellos anunciaban el cambio, la paz, el progreso….la libertad, la añorada y siempre deseada libertad.
Seis meses han transcurrido desde que Walid y los demás aceptaron la oferta de los halcones; y desde ese día, el cielo no deja de escupir fuego. Los halcones disparan en nombre de la paz, destruyen en nombre de la paz, masacran en nombre de la paz. Los niños ya no corren, lloran, las mujeres ya no trabajan en la casa, se encuentran en los cementerios o hospitales, los hombres ya no trabajan, están muertos o inválidos de por vida en su casa. Walid ya no trabaja, ya que una bomba de la libertad a caído cerca de el…..ya no escucha, la explosión lo dejo sordo, ya no siente sus pies, seguramente se separaron de su cuerpo con el impacto, solo ve sangre en sus manos.
Una lágrima brota de sus ojos, en señal de despedida, pues la última lágrima pareciera llevarse consigo la vida de Walid. Ya no hay máximo líder, ya no hay libertad, ya no hay vida, ya no hay mas Walid, los Halcones cumplieron su trato, trajeron la paz, pero la paz que solo ellos saben imponer muy bien…..La paz de los sepulcros.  

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