Me tomare el pequeño abuso para escribir unas cuantas líneas antes de dejar el poema de este genio de la pluma. Así como existen cosas que no podemos explicar con las palabras, hay cosas que no podemos explicar con los sentidos. Esos momentos en donde, mientras nos tomamos un café, sentimos una pequeña presión en el pecho, que no es dolor, que no es nada, como dice Pessoa. O como cuando vemos a esa persona que nos deja aturdidos, con un sentimiento de estar ante la presencia de un nuevo sentimiento. O esas situaciones de la vida diaria, que nos ayudan a aprender más rápido, o madurar a la fuerza. Hay sentimientos que no se pueden explicar, que se sienten mas con imaginarlos que sentirlos, como diría Fernando.
Hay dolencias peores que las dolencias,
hay dolores que no duelen, ni en el alma
pero que son dolorosos más que los otros.
Hay angustias soñadas más reales
que las que la vida nos trae, hay sensaciones
sentidas sólo con imaginarlas
que son más nuestras que la misma vida.
Hay tantas cosas que, sin existir,
existen, existen demoradamente,
y demoradamente son nuestras y nosotros…
Por sobre el verde turbio del ancho río
los circunflejos blancos de las gaviotas…
Por sobre el alma el aleteo inútil
de lo que no fue, ni puede ser, y es todo.
hay dolores que no duelen, ni en el alma
pero que son dolorosos más que los otros.
Hay angustias soñadas más reales
que las que la vida nos trae, hay sensaciones
sentidas sólo con imaginarlas
que son más nuestras que la misma vida.
Hay tantas cosas que, sin existir,
existen, existen demoradamente,
y demoradamente son nuestras y nosotros…
Por sobre el verde turbio del ancho río
los circunflejos blancos de las gaviotas…
Por sobre el alma el aleteo inútil
de lo que no fue, ni puede ser, y es todo.
Dame más vino, porque la vida es nada.
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